Pocas fueron las simpatías que Clara Schumann mostró por la música de Wagner. Tras asistir a una representación de Tristán e Isolda, describió la ópera como la música más repugnante que había escuchado en su vida. Estamos en la conocida como Guerra de los Románticos. Resulta curioso, por tanto, saber que tanto Schumann como Wagner compartieron maestro de composición. Nada menos que un sucesor de Bach como Thomaskantor en Leipzig: Christian Theodor Weinlig. En su juventud, Wagner fue su alumno durante medio año, y de él aprendió los fundamentos de la armonía y el contrapunto, en los que el kantor, al igual que Bach, era un maestro. Weinlig decidió dar clases privadas a Wagner sin cobrar nada a su madre, viendo el prometedor talento del joven. Por eso, el compositor le dedicó su primer opus, una sonata para piano en si bemol mayor, compuesta con 18 años. Durante toda su vida guardó a su maestro un gran cariño, y tras su muerte mantuvo la relación con su familia. “Das Liebesmahl der Apostel”, otra de las obras de su catálogo, está dedicada a la viuda de su maestro.
Este es el boletín número 358 de la Guía del Festival de Bayreuth enviado el 15 de diciembre de 2023. Si no quieres perderte ninguno, no lo dudes y suscríbete ya.