El cineasta Charles Chaplin cuenta en sus memorias la primera vez que asistió a una representación operística. Fue una noche veraniega en el Metropolitan Opera House de Nueva York. El creador del personaje de Charlot no había visto nunca una ópera, a excepción de números sueltos, y era un género que aborrecía. Aun así, decidió comprar una localidad de anfiteatro. La ópera estaba cantada en alemán, y en una época sin sobretítulos eso significaba no enterarse del argumento. Pero en cuanto vio cómo el cadáver de la protagonista era llevado en parihuelas acompañado de un gran coro, empezó a llorar amargamente. Salió del teatro destrozado emocionalmente y deambuló por las calles de Broadway durante horas hasta que su estado de ánimo se relajó. Entonces fue a su hotel y se metió directamente en la cama. Charles Chaplin había asistido a una representación de Tannhäuser de Richard Wagner.
Este es el boletín número 327 de la Guía del Festival de Bayreuth enviado el 12 de mayo de 2023. Si no quieres perderte ninguno, no lo dudes y suscríbete ya.