La música de Wagner no brilla por su concisión, y es una de las quejas recurrentes de sus detractores. Por ello, aunque hoy parezca un sacrilegio, no era extraño en las décadas posteriores a su muerte que sus óperas se representaran con cortes. Por ejemplo, el estreno en 1888 en el MET de Götterdämmerung lo hizo sin la escena de las Nornas y sin el encuentro entre Brünnhilde y Waltraute. Esa costumbre, por suerte, ya se he perdido hoy, pero lo que sí es frecuente en Wagner, y nada habitual en otros autores, es la representación de actos sueltos, en versión concierto. El primero de La Walkyria o los segundos de Tristán o Parsifal son especialmente propensos a ello, como dejan buena muestra numerosos registros fonográficos en la época dorada del canto wagneriano. Hasta el Festival de Bayreuth representó en 2021 el primer acto de La Walkyria suelto, para regocijo de un Gioachino Rossini, que afirmó que Wagner tenía buenos momentos musicales pero cuartos de hora espantosos.
Este es el boletín número 324 de la Guía del Festival de Bayreuth enviado el 21 de abril de 2023. Si no quieres perderte ninguno, no lo dudes y suscríbete ya.