En 1864, Luis II de Baviera le regaló a Wagner un piano por su cumpleaños que cautivó al compositor por “su tono cristalino”, y en el que compondría Maestros, el tercer acto de Sigfrido, Ocaso y Parsifal. El instrumento había sido fabricado por la empresa que Carl Bechstein había fundado solo unos años antes. Sus pianos pronto alcanzaron fama por Europa e intérpretes como Liszt o Bülow alabaron sus prestaciones sonoras. Carl Bechstein falleció en 1900, y el negocio fue continuado por su hijo Edwin, que mantuvo una estrecha relación con la familia Wagner. Fue precisamente gracias a su mediación cuando, en 1923, Adolf Hitler visitó por primera vez Wahnfried. El empresario fue un gran benefactor del dictador al comienzo de su carrera, por lo que a su muerte en 1934 recibió un funeral de estado al que asistió la plana mayor del régimen. El piano Bechstein que Luis II regaló Wagner se conserva hoy en día en Wahnfried.
Este es el boletín número 244 de la Guía del Festival de Bayreuth enviado el 24 de septiembre de 2021. Si no quieres perderte ninguno, no lo dudes y suscríbete ya.