La sinfonía se arrodilla ante el drama - Boletín #143

En el verano de 1882, en Wahnfried, Richard Wagner y Anton Bruckner rememoraban el primer encuentro de ambos. Había sido en Múnich, en 1865, para el estreno de Tristán e Isolda, y desde ese instante se fraguó una gran amistad entre ambos compositores, ayudada por la admiración que el gran sinfonista sentía por el operista. Ahora tocaba asistir a otro estreno, el de Parsifal, y los dos intuían que sería el último de Wagner en Bayreuth. Al finalizar la premier, Richard le preguntó la opinión sobre su nueva obra y Bruckner no pudo más que arrodillarse ante un emocionado Wagner y balbucear: “Maestro, le adoro”. El compositor sajón fallecería pocos meses después, mientras que Bruckner lo haría un 11 de octubre de 1896.

 

Este es el boletín número 143 de la Guía del Festival de Bayreuth enviado el 11 de octubre de 2019. Si no quieres perderte ninguno, no lo dudes y suscríbete ya.